
Siempre escuche diferentes mitos o leyendas urbanas (como dicen algunos) cuando uno llegaba a cumplir los famosos y bienvenidos 30’s. Nunca creí nada de lo que me decían, pense que solo era una forma de llamar la atención de algunas las mujeres, yo en mis veintitantos seguía pensando en mi eterna juventud, que si subías de peso y hacías dieta san se acabo, que si te amanecías en una juerga al otro día como si nada hubiera pasado y que las arrugas era solo para las viejas y demás seres, en el país de las maravillas que era el que yo vivía en ese momento solo reinaba la eterna juventud.
Con mis amigas, las entonces ventiañeras como yo, jamas se hablo de la vejez ni de arruguitas, ni de nada de esas cosas que para nosotras eran simples mitos o algo lejano, pero que estaba a la vuelta de la esquina y no nos dábamos cuenta.
Después de mucho caminar por la vida de los veinte y creyéndome la siempre joven llego el gran día, llego el momento que pase de los veinte a los treinta; todo igual sin cambios, no paso nada de nada, pense: "solo era un simple mito", ese pensamiento solo me duraría un tiempo, no se si corto o largo, pero pronto empezaron a asomar las benditas, sí benditas por no decir otra cosa, las benditas y famosas canas, fue un golpe fuerte pero todo se arreglo en un dos por tres yendo a la peluquería para que te las tapen, que hagan un milagro y las desaparezcan por arte de magia, pero siempre estarán ahí mirándote. Después de gastar unos soles en pintarse las benditas, llegas a tu casa feliz por que crees que ahí se acabo todo, pero no es así, recién empieza el gran vía crucis, ser esclava de la peluquería es lo de menos. Mientas avanzan los treintas, no lento por que avanzan mas rápido que cuando estas en los diecialgo o veintitantos, los días son mas cortos y cierras los ojos y es un año mas que se quedo atrás, en el baúl de los recuerdos, donde metes entre tantos sin sabores que tuviste en ese viejo año las arrugas, las canas y demás que no se pueden esconder, solo uno piensa en su ingenuidad que nadie pero nadie las puede ver.
Te despiertas en las mañanas y tus amigas (las arrugas y las canas) son las primeras en decirte los buenos días y piensas "me baño, me cambio, me arreglo y soy otra" después de hacer toda esa faena para tapar los añitos que llegaron sin esperarlos, sales a trabajar muy feliz creyéndote que eres aun la mas joven de todas y todo se acaba cuando pasa una ventiañera radiante y regresas a la realidad.
Llegas a trabajar y tienes mil y un correos de diferentes grupos de amigas (todas en las mismas condiciones "treintonas") para lonche, reencuentros, shower y baby shower (estos dos últimos siempre son y serán un dolor de cabeza); confirmas, quedas con una, con la otra y listo sales corriendo de la chamba que es otro dolor de cabeza y llegas a la primera reunión y empiezas a observar lentamente quien esta mas vieja, mas gorda y mas destruida. Por que así es, eres feliz consolándote con la desgracia ajena, y dices después de pasar revista "no estoy tan mal, hay peores", hasta que te bajan de tu nube cuando alguien viene y te lanza la primera estocada "estas arrugada" o "que gorda que estas" o "ya se te notan las canas" ya que esa semana no tuviste tiempo para ir a tu otra casa, a la que entras con la cabeza gacha y sales como una reina, sí a la bendita peluquería, pero así como uno la odia por que te quita tiempo y tambien el preciado y vil dinero, la adoras por que te hace la vida mas linda, y te miente y tu eres feliz por que te miente y te tapa las famosas canas que gracias a uno se han vuelto famosas; y todo se te viene abajo cuando esa mujer que la miras y esta realmente acabada te dice semejante aberración, pero uno siempre tiene la respuesta correcta y precisa para contestar, jamas te quedaras callada, todo tiene una respuesta casi inmediata y mas yo que nací para refutar hasta la mas mínima palabra, contestas y sales triunfante de la gran daga que te clavaron y te hicieron sentir por minutos miserable, fea y horrible entre tanta musa treinteañera que abunda en dicha reunión.
De regreso a mi casa mientras voy manejando y pensando en el bendito lonche, shower o lo que fuera me doy cuenta que algunas piensan igual que yo que les llego los treinta y otras las pobre se creen jóvenes y no se han dado cuenta que ya fueron, esas si están graves; y voy manejando, por que tengo que manejar muchos kilometros, y sigo pensando que sigo siendo la misma, que soy la misma y así tenga las diez mil arrugas, canas y kilitos seguiré riéndome de los mismo y digo "sigo siendo la misma jodida de siempre así tenga diez mil años, los treinta es lo mismo". Que vivan los treinta y a los cuarenta’s acá los espero.
Con mis amigas, las entonces ventiañeras como yo, jamas se hablo de la vejez ni de arruguitas, ni de nada de esas cosas que para nosotras eran simples mitos o algo lejano, pero que estaba a la vuelta de la esquina y no nos dábamos cuenta.
Después de mucho caminar por la vida de los veinte y creyéndome la siempre joven llego el gran día, llego el momento que pase de los veinte a los treinta; todo igual sin cambios, no paso nada de nada, pense: "solo era un simple mito", ese pensamiento solo me duraría un tiempo, no se si corto o largo, pero pronto empezaron a asomar las benditas, sí benditas por no decir otra cosa, las benditas y famosas canas, fue un golpe fuerte pero todo se arreglo en un dos por tres yendo a la peluquería para que te las tapen, que hagan un milagro y las desaparezcan por arte de magia, pero siempre estarán ahí mirándote. Después de gastar unos soles en pintarse las benditas, llegas a tu casa feliz por que crees que ahí se acabo todo, pero no es así, recién empieza el gran vía crucis, ser esclava de la peluquería es lo de menos. Mientas avanzan los treintas, no lento por que avanzan mas rápido que cuando estas en los diecialgo o veintitantos, los días son mas cortos y cierras los ojos y es un año mas que se quedo atrás, en el baúl de los recuerdos, donde metes entre tantos sin sabores que tuviste en ese viejo año las arrugas, las canas y demás que no se pueden esconder, solo uno piensa en su ingenuidad que nadie pero nadie las puede ver.
Te despiertas en las mañanas y tus amigas (las arrugas y las canas) son las primeras en decirte los buenos días y piensas "me baño, me cambio, me arreglo y soy otra" después de hacer toda esa faena para tapar los añitos que llegaron sin esperarlos, sales a trabajar muy feliz creyéndote que eres aun la mas joven de todas y todo se acaba cuando pasa una ventiañera radiante y regresas a la realidad.
Llegas a trabajar y tienes mil y un correos de diferentes grupos de amigas (todas en las mismas condiciones "treintonas") para lonche, reencuentros, shower y baby shower (estos dos últimos siempre son y serán un dolor de cabeza); confirmas, quedas con una, con la otra y listo sales corriendo de la chamba que es otro dolor de cabeza y llegas a la primera reunión y empiezas a observar lentamente quien esta mas vieja, mas gorda y mas destruida. Por que así es, eres feliz consolándote con la desgracia ajena, y dices después de pasar revista "no estoy tan mal, hay peores", hasta que te bajan de tu nube cuando alguien viene y te lanza la primera estocada "estas arrugada" o "que gorda que estas" o "ya se te notan las canas" ya que esa semana no tuviste tiempo para ir a tu otra casa, a la que entras con la cabeza gacha y sales como una reina, sí a la bendita peluquería, pero así como uno la odia por que te quita tiempo y tambien el preciado y vil dinero, la adoras por que te hace la vida mas linda, y te miente y tu eres feliz por que te miente y te tapa las famosas canas que gracias a uno se han vuelto famosas; y todo se te viene abajo cuando esa mujer que la miras y esta realmente acabada te dice semejante aberración, pero uno siempre tiene la respuesta correcta y precisa para contestar, jamas te quedaras callada, todo tiene una respuesta casi inmediata y mas yo que nací para refutar hasta la mas mínima palabra, contestas y sales triunfante de la gran daga que te clavaron y te hicieron sentir por minutos miserable, fea y horrible entre tanta musa treinteañera que abunda en dicha reunión.
De regreso a mi casa mientras voy manejando y pensando en el bendito lonche, shower o lo que fuera me doy cuenta que algunas piensan igual que yo que les llego los treinta y otras las pobre se creen jóvenes y no se han dado cuenta que ya fueron, esas si están graves; y voy manejando, por que tengo que manejar muchos kilometros, y sigo pensando que sigo siendo la misma, que soy la misma y así tenga las diez mil arrugas, canas y kilitos seguiré riéndome de los mismo y digo "sigo siendo la misma jodida de siempre así tenga diez mil años, los treinta es lo mismo". Que vivan los treinta y a los cuarenta’s acá los espero.


Felizmente que esta publicación terminó asi Raffa ;),,,en verdad leia y me deprimiste una poquita,,,el final chevre y muy cierto, pos es velaaá,,siempre vamos a ser las mismas,,,que vengan los 30tasss :D,,,ou yeah!
ResponderEliminarLos 30 son los nuevos 20!!!! pero es verdad que siempre estas chekeando quien esta más acabada que tú para sentirte mejor... bueno a mi me pasa..
ResponderEliminarbesos
Hugh Hefner dijo "los ochenta son los nuevos cuarenta". Una pena que nuestros abuelos no lo disfrutaron tanto como él.
ResponderEliminarPara gente que aún piensa en "joven", como yo, llegar a viejo no es malo (sino malísimo). Pero uno llega a viejo, en realidad, de otras formas. No necesariamente con canas o arrugas sino con actitudes. Para ser viejo, vejestorio, periódico de ayer, consola de Atari, uno tiene que tener la actitud retrógrada. "No, es muy tarde para mí", "No, ya para qué"... cosas así que se escuchan. Algunos/as se miden con otros para ver cómo van en materia de: dinero, matrimonio, hijos, trabajo, etcétera... pero esos no son más que clichés. Lo que uno siente y lo que hace en la vida a la larga es lo que medirá el nivel de "vejez". Y a más satisfacciones personales auténticas, pues mas joven se sentirá uno y llegará a la conclusión de que aún falta mucho por hacer. Felizmente.
Excelente, pues todo lo que haz escrito es la pura verdad. Sabes bien mi edad, pasé x los 30s hace mucho y los 40s se me van en mes y
ResponderEliminarmedio así que pronto estaré en los famosos y miserables 50s o bodas de oro (actualmente los nuevos 40s para consuelo de muchas)pero mejor suena que entro a la edad de "la chica dorada" para que sea mas fashion y no duela tanto ... pero amiga siempre seré la misma burlona y reilona, aunq' no está demas una que
otra estiradita. Lo que importa es la esencia de la persona siempre que sea dulce y suave. Me encantó sigue escribiendo please.
Treintona pero ricotona, ese fue mi lema este ano, pasan los anos, pasan los kilos,pasan los hijos,los llantos,las risas, yo por lo pronto estoy orgullosa de todo mi menjunje a lo largo de los anos, he experimentado desde el amor mas puro hasta el cigarrillo hippie, ke viva la vida CARAJO!
ResponderEliminarAyyyyyyyyyyyyy querida, quien iba a creerlo, felizmente ves la vida de esa manera, hoy vienen los treinta luego los cuarenta y así sucesivamente, pero lo mejor de todo es cuan preparada estés para recibirlo, quizá dejes de ver a muchas de tus amigas, pero te queda el consuelo de que las que nunca te abandonarán son las canas y las arrugas, tus fieles amigas, jajajajajajja, besitos.
ResponderEliminarCarmen
Mi pequena Raffa!! me encanta que escribas!! es muy cierto que m.. la edad no importa!! el espiritu no envejece!! gracias a dios!!
ResponderEliminarTe quiero mucho y te extrano mucho tambien!!